Aquel que nunca se ha desmayado no es quien descubre palacios extraños y rostros locamente familiares en los carbones ardientes; no es quien contempla visiones tristes que flotan en el aire y muchos pueden no ver; no es quien medita en el perfume de una flor nueva; no es aquel cuyo cerebro se va quedando perplejo con el sentido de cierta cadencia musical que nunca antes ha llamado su atención.
E. A. Poe